El presente título podría fácilmente ser objeto de una obra literaria y es por ello que nos limitaremos en lo adelante a esbozar (como decimos los Dominicanos) "por arribita" la práctica del neo-liberalismo económico en nuestro país y los efectos colaterales de dicha política social. Siendo más que evidente algunos de sus efectos adversos, para adentrarnos en el tema primero es necesario instigar un poco a los más cultivados definiendo conceptos básicos para lograr un mejor entendimiento. Entonces..
¿Qué es el Neo-liberalismo?
El Neoliberalismo no es mas que una política económica con énfasis tecnocrático (es decir, es un "Gobierno de los técnicos") y macro-económico que pretende reducir al mínimo la intervención del Estado en los aspectos económicos y sociales, defendiendo el libre mercado capitalista como mejor parte del equilibrio institucional y el crecimiento económico de un país, salvo ante la presencia de los denominados fallos de mercado. Sin embargo, no rechaza totalmente la intervención por parte de Estado y además guarda una ambigüedad ideológica —–la cual, por ambigua que sea, se ha perdido en nuestro país—– respondiendo más a su base teórica-técnica neo-clásica. Siendo esta una propuesta macro-económica, tiende a ser neutral con respecto a las libertades civiles. El neoliberalismo se pone en práctica para agrupar ideologías y teorías económicas que promueven el fortalecimiento de la economía nacional y su adaptación al proceso de globalización a través de incentivos, que según sus críticos: es bien susceptible de conducirse en beneficio de "intereses políticos y partidarios" más que en beneficio de la economía de mercado.
Recientemente leía el blog de un antropólogo extranjero post-modernista. Este planteaba de manera muy concisa sus argumentos sobre una característica muy remarcada de esta política económica: la perversidad.
El neoliberalismo no sólo oculta sus piraterías, sino que también se esfuerza por hacer invisible un mundo imprescindible, fundamental y complejo, de los trabajos de cuidado, de los afectos, de las solidaridades y de las redes sociales. En un ordenamiento social basado exclusivamente en el dinero, en la obtención de beneficios económicos como fin prioritario; todos los ámbitos de la vida (el entramado social) se ven resentidos en tiempos de crisis. No siendo esta reservada sólo a los pobres. Cabe cuestionarse ¿Están conscientes nuestros ciudadanos de esta realidad? A mi parecer no...
En la actual tecnocracia que vivimos, pareciera en ocasiones que retrocediéramos progresivamente para —–con el uso viciado de las nuevas tecnologías—– dejar de caminar erguidos. El fracaso del Neoliberalismo económico no es un mito, es una realidad palpable que ha estado presente en muchos países y que está hoy latente en el Estado dominicano. Es una situación que propicia la desigualdad de oportunidades, que fomenta el fanatismo, la anarquía y que en sus últimas consecuencias puede conducir a la sociedad al estado del caos.
Por lo que surgen otras cuestiones: ¿Podemos aprender a identificar los males de nuestra sociedad para no cometer los mismos errores una y otra vez? ¿Estamos dispuestos a construir una sociedad con mayor calidad humanista? ¿Estamos en la disposición para reducir el consumismo febril propio de la sociedad industrial moderna? ¿Tenemos realmente la voluntad de mostrarle al mundo la calidad que siempre ha sido característica de los dominicanos?
Del Liberalismo al Libertinaje
Recientemente leía el blog de un antropólogo extranjero post-modernista. Este planteaba de manera muy concisa sus argumentos sobre una característica muy remarcada de esta política económica: la perversidad.
El neoliberalismo no sólo oculta sus piraterías, sino que también se esfuerza por hacer invisible un mundo imprescindible, fundamental y complejo, de los trabajos de cuidado, de los afectos, de las solidaridades y de las redes sociales. En un ordenamiento social basado exclusivamente en el dinero, en la obtención de beneficios económicos como fin prioritario; todos los ámbitos de la vida (el entramado social) se ven resentidos en tiempos de crisis. No siendo esta reservada sólo a los pobres. Cabe cuestionarse ¿Están conscientes nuestros ciudadanos de esta realidad? A mi parecer no...
En la actual tecnocracia que vivimos, pareciera en ocasiones que retrocediéramos progresivamente para —–con el uso viciado de las nuevas tecnologías—– dejar de caminar erguidos. El fracaso del Neoliberalismo económico no es un mito, es una realidad palpable que ha estado presente en muchos países y que está hoy latente en el Estado dominicano. Es una situación que propicia la desigualdad de oportunidades, que fomenta el fanatismo, la anarquía y que en sus últimas consecuencias puede conducir a la sociedad al estado del caos.
Por lo que surgen otras cuestiones: ¿Podemos aprender a identificar los males de nuestra sociedad para no cometer los mismos errores una y otra vez? ¿Estamos dispuestos a construir una sociedad con mayor calidad humanista? ¿Estamos en la disposición para reducir el consumismo febril propio de la sociedad industrial moderna? ¿Tenemos realmente la voluntad de mostrarle al mundo la calidad que siempre ha sido característica de los dominicanos?











